Tania Hernández  

Socióloga, artista e investigadora

tania99@cantv.net

Lo lúdico como construcción estética en la obra de arte

El arte es una actividad productiva en tanto deriva de una actividad lúdica con carácter creador, este carácter implica relaciones que son fuente de belleza, de artístico, estético, lo que no significa que esta idea del carácter lúdico de la vida cultural sea nueva, pero si importa demostrar que el arte como juego representa un campo de producción. Este campo lo entendemos como la experiencia de verdad que tiene el Arte, que en los términos Heideggerianos sería  revelar a su manea el “ser de lo existente”, es decir, que en la obra de Arte actúa siempre un acaecer de la verdad. Este acaecer de la verdad se propicia por ese carácter lúdico que posee el Arte, precisamente en la obra de Arte se da un espacio de juego que como dice Gadamer hay que rellenar.

Cuando se trata de traducir la esencia de una realidad, de alguna manera se trata de mostrar el mundo, ahora bien, ese mundo existe más allá de lo palpable, no es algo que está ante uno y pueda tocarse, son más bien encuentros, vivencias, acontecimientos, sucesos. La obra de arte depara espaciosidad instituyendo libertad a la creación, es elaboradora, por lo que ella representa una unidad en si misma.

Podríamos decir que lo que hace creador y artístico a una obra es la invención lúdica que realiza, en otras palabras, elaboración de elementos lúdicos tomados de un acontecimiento natural, de manera tal que ese acontecimiento se estructure conforme a reglas lúdicas. Si por el contrario sólo se reproduce el acontecimiento, estaríamos ante una imagen sin lograr la creación de estructuras (formas estructuradas), y contemplaríamos una actividad mimética, sin ninguna intervención lúdica, por ejemplo, el caso de una fotografía sin ningún tipo de secuencia que forme una estructura.

Resumiremos lo que es la actividad lúdica en la obra artística, siguiendo el análisis de Alfonso Quintás, para este autor la actividad lúdica, el juego, tiene un valor estético en la medida en que éste puede dar origen a formas objetivamente iguales y lúdicamente diversas. Esto daría origen a un proceso de interpretación auténtico que genera la acción lúdica, esta acción va a formar ámbitos dinámicos que desprenden líneas de sentido. “Todo ámbito y –en grado muy superior- todo complejo de ámbito encierra en sí un peculiar dinamismo, pues ámbito significa entidad relacional, y la relacionalidad se traduce en dinamismo” (Quintás, pág.32). 

Algunos se preguntan ¿Qué es lo que define las obras contemporáneas como Arte?

Entre las imágenes que una obra define, y los conceptos que se utilizan para explicar esas imágenes existe un espacio que es lo que construye la obra, es decir, en la obra existe un espacio entre las imágenes y los conceptos, ese espacio intenta convertirse en un orden íntegro posible, ese orden sería lo que Gadamer llama lo simbólico, que sería el fragmento buscado que complementa nuestro propio fundamento vital. Para Gadamer lo simbólico en el arte: “Descansa sobre un insoluble juego de contrarios, de mostración y ocultación… El sentido de la obra estriba en que ella esta ahí. Deberíamos, a fin de evitar toda falsa connotación, sustituir la palabra “obra” por otra, a saber, la palabra “conformación” (Gadamer, pág.34).

Sabemos que para Gadamer el arte se enlaza con el juego, en tanto que éste permite

que el espectador participe de la obra en un hacer comunicativo dejando al que la recibe una experiencia de verdad. Esta experiencia se logra en el arte contemporáneo a través del juego constructivo de la reflexión que existe en la obra, la reflexión por lo tanto invita a comprender. Cuando sólo se reproduce el fenómeno, ajeno a lo lúdico, no alcanza como dice Quintás la creación de estructuras, reduciéndose la obra de arte a una simple actividad mimética sin intervención lúdica.

Gadamer dice que el sentido cognitivo de la mimesis es el reconocimiento, que como tal sería ver en una obra en que medida se reconoce algo en ella, y en ese algo reconocerse a sí mismo, es decir, que el espectador de alguna manera reconozca algo más que lo reconocido.

Cuando la obra funciona sólo en su sentido mimético, sin actividad lúdica, el espectador no puede “jugar con “.

“La relación mímica original que estamos considerando contiene pues, no solo el que lo representado esté ahí, sino también que haya llegado al ahí de manera más auténtica. La imitación y la representación no son sólo repetir copiando, sino que son conocimiento de la esencia” (Gadamer, pag.159).

Con ello Gadamer nos dice que la representación deriva del juego, ya que éste en la obra de arte es una autorrepresentación. “El juego representado es el que habla al espectador en virtud de su representación, de manera que el espectador forma parte de él pese a toda la distancia de su estar enfrente” (Gadamer, pág.160).

En ese sentido cuando hablamos del arte como invención lúdica, estamos diciendo que en esa espaciosidad que representa lo lúdico hay un ámbito de construcción, por lo que la construcción no es sólo del artista que construye esas formas o estructuras en la obra, sino también para el espectador quien en su proceso de contemplación va construyendo las propias imágenes en ese espacio que deja la obra. Cuando esto no ocurre el espectador se siente aburrido ya que la obra no le proporciona ningún sentido, o mejor, él no logra darle sentido, ya que la obra se sitúa sólo en el plano objetivista.

Fue Heidegger quien nos enseño a ver la verdad del arte en ese movimiento de descubrir, desocultar, en ese movimiento se trata de buscar lo simbólico que en cuanto tal detenta en si su significado, todo lo cual implica que ese símbolo es una tarea de construcción. Cuando reconocemos algo en una obra de alguna manera estamos construyendo simbólicamente algo, estamos reconociendo una idea. Es por eso que el juicio no es determinante para poder apreciar una obra, es nuestra capacidad de invención la que nos abre a una experiencia posible.

Ha sido a través del juego creador de las formas donde se ha unido la estética y lo social, es el carácter lúdico que se refleja en las obras en donde el espectador imagina las ideas, un claro ejemplo de ello lo vimos anunciado en ese nihilismo que expresaban las vanguardias. El nihilismo lúdico que manifestaban diversa tendencias vanguardista, enseñaban un mundo de formas en cuya utopía el hombre sentía y veía al arte como progreso, como adelantado a su tiempo; el juego con las formas determinaba el carácter productivo de las obras, era ese el juego que lo diferenciaba de lo puramente reproductivo.

La unidad de la obra se crea precisamente a través del juego que el artista mantiene con las formas, si por el contrario, el artista se empeña en hacer desaparecer el límite entre apariencia y realidad deja de ser un arte creador, para pasar a ser simple mimesis. Por el contrario, si el arte juega, en esa formas va a existir un juego con la vida, se va a jugar con lo sagrado, con las jerarquías etcétera, es decir, se establece una especie de paréntesis entre lo conocido y el orden, se da un “como si” ese como si es lo que abre el juego y lo que estructura esa unidad que es la obra.

La obra de arte trata de romper el orden real de un mundo establecido y a la vez crea un mundo, en ese rompimiento se van a dar muchas combinaciones donde se encontraría lo interesante del juego que establece la obra.

Ahora bien, lo que pasa hoy día es que en esa actividad lúdica existe una especie de intencionalidad vacía (no se trata de trascendencia), se juega con formas que no alcanzan un contenido, o como diría Baudrillard, una ilusión, una utopía, por el contrario son formas desilusionadas por lo tanto ironía.

En todo caso lo interesante es el juego que se establece con esas formas, sean ilusiones, utopías, ironías, etcétera, al fin y al cabo lo importante es seguir jugando y para ello son muchos los lugares para que esas vivencias de lo real se expresen: las imágenes, la música pop, en el ocio, y por ello se hace necesario, diría Vattimo que: “la estética inspirada en la hermenéutica se muestra mas atenta a la existencia social del arte, incluso a los aspectos mas problemáticos del “arte de masas” como la música rock” (Vattimo, pág.119).

Es como si en la sociedad se hubieran despejado infinidad de lugares, de elementos, desprovistos de funcionalidad pero a la cual se le puede dar sentido mediante una creatividad a través del arte, por medio de sus invenciones lúdicas esos elementos pueden ser transformados en significados que la misma sociedad a veces no da. Es el hombre quien le arranca a esos objetos comprados algún tiempo lúdico que le pueda deparar una experiencia diferente a esa existencia económica que le signa la sociedad. Esa “Muerte del Arte” del “Gusto” le ha permitido al hombre jugar con elementos diferentes a las formas tradicionales del arte. Por supuesto ese juego ha dado lugar a diferentes formas de invención y de juego, algunas que derivan en simples reproducciones, otras, en buenas creaciones plásticas. Lo que ha pasado simplemente es que la industria, los llamados objetos Kitchs, ofrecen un nuevo instrumental a la reflexión imaginaria, y sino pensemos lo que ha hecho el cine en todas sus formas.

En otras palabras, toda cosa, toda forma, toda imagen, cabe en las invenciones artísticas. No se trata hoy día de cuestionar esas apariencias, de demostrar la legitimidad o no de esas formas, se trata en todo caso de un juego con las formas, con las figuras, ya que no podemos negar cómo las obras de arte están imbuidas de esa llamada cultura comercial, lo importante en todo caso es el manejo artístico que pueda hacerse de ello.

Bibliografía:

 

Gadamer, Haus-Georg (1991). La actualidad de lo bello. Barcelona, España: Paidós

Gadamer, Haus-Georg (1977) Verdad y método. Salamanca: Siquems

Heidegger, Martin (1960) Sendas perdidas. Buenos Aires, Argentina: Editorial Losada

Vattimo,G, y Otos.(1964.En torno a la Posmodernidad. Barcelona, España Editorial Antrophos