José Antonio Navarrete

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La fotografía contemporánea aumenta las crisis modernas

(entrevista de Edgar Alfonzo-Sierra)

Publicado en El Nacional, Caracas, lunes 8 de marzo de 2004, p. B-8

Un grupo de especialistas venezolanos del arte promociona internacionalmente, a través del ensayo, la creación de autores del país que utilizan el lente como medio de expresión. Entre ellos, José Antonio Navarrete, participa en tres títulos de reciente edición

José Antonio Navarrete invoca problemas. Y ellos acuden prestos. Este curador cubano-venezolano colecciona conflictos y nudos para pensarlos, diseccionarlos, analizarlos y ver qué queda después de tanto deshojar:

"Soy una persona comprometida con el arte contemporáneo", dice. "De la inconformidad de las prácticas artísticas contemporáneas en ser abordadas desde la plataforma de juicios moderna  -pues la praxis de ellas desestabiliza y se opone a esta última- viene mi afición por movilizarme en el pensamiento del arte denominado estu­dios visuales. Campo relacionado con lo que en la academia –y no sin problematización- se ha denominado estudios culturales”.

El investigador ha participado en tres publicaciones recientes sobre fotografía iberoamericana: Fotografía. Crisis de historia, proyecto de Joan Fontcuberta adelantado por Editorial Gustavo Gili en el que Navarrete interviene con un ensayo titulado “Adiós Mr.Newhall”; Vecinos. Fotografías de Fernando Zapata de Ediciones Taller Visual, en el que comparte autoría con Lucía Chiriboga; y Mapas abiertos, libro vinculado a la exposición del mismo nombre que, sobre fotografía latinoamericana, fue presentada el año pasado simultáneamente en Madrid y Bar­celona. En éste, Navarrete intervie­ne con textos sobre las obras del venezolano Ricardo Gómez Pérez y el guatemalteco Luis González Palma.

"Siempre me ha interesado lo que desestabiliza las nociones tra­dicionales de lo artístico y lo que contribuye, con esa problematización, a dilucidar mucho mejor aquellos  productos  artísticos actuales que se relacionan discursivamente con la contemporaneidad. Es decir,  cómo distinguir o ver lo contemporáneo dentro de un conjunto de prácticas artísticas tan diversas como puede haber hoy".

Y Navarrete distingue lo contemporáneo a través de una línea de investigación en la que se enfila Crisis de historia, libro orientado al estudio de la crisis del modelo historiográfico moderno de la fotografía y al planteamiento de alternativas metodológicas para abordarla.

“A partir de la crítica de ese modelo hago propuestas. Me interesa una reorientación de la inves­tigación para subrayar la noción de la práctica fotográfica y tener en cuenta que el campo fotográfico está habitado por distintas prácticas que, aunque puedan sus productos organizarse desde una perspectiva estética, no son necesariamente prácticas artísticas".

Y razona este planteamiento: “La configuración del modelo his­toriográfico moderno fotográfico se centra en el discurso de la estética, como una historia, de logros estéticos. Pero planteo que mas que de una, podemos hablar de muchas historias de la fotografía. Sin dudas, hay la posibilidad de historias de las diferentes prácticas fotográficas, de la moda hasta el fotoperiodismo, y que no son nece­sariamente las historias de una práctica artística fotográfica”.

Al respecto, Navarrete se dice interesado en “ver cómo la prácti­ca artística, al fin y al cabo, se conecta con prácticas que no lo son y viceversa. La investigación de la fotografía, incluso desde el campo del arte, tiene que tener en cuenta las relaciones muy complejas que se dan en el campo de lo fotográfi­co entre prácticas artísticas y prác­ticas no artísticas”.

"Esto incluye una problematiza­ción de la historia del arte y de los modos de construcción de ella. Sin duda la fotografía y la extensión de su práctica ha sido uno de los ele­mentos desestabilizadores de, no solamente de una determinada concepción del arte, sino también un elemento desestabilizador de las propias formas de construir la historicidad del arte. La fotografía interviene de modo que desestabiliza las concepciones dominantes en la modernidad sobre lo artístico a y sobre los modelos de construcción de una historia del arte autonómica, solamente interesada por dilucidar los aspectos estéticos. Hace ver al arte como una práctica permanentemente contaminada y atravesada por otras prácticas sociales y culturales”.

Por eso y como ejemplo, José Antonio Navarrete abordó la obra del ecuatoriano Fernando Zapata en Latacunga, específicamente sus retratos de estudio con una mirada más allá del orden estético. “Lo más interesante es verlo poniendo en relación la antropología, los estudios de la cultura visual, los estudios historiográficos del país, es decir, tomando en cuenta un conjunto de metodologías proporcionado por distintas disciplinas, que todos ellos confluyen en ese campote estudios visuales”.