Carmen Hernández

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Essa poa é boa (Este pan es bueno): desde Porto Alegre, Brasil

Publicado en Caracas: La roca de crear. Revista de Arte del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Año 1, Nº 1, abril-mayo  de 2008, pp. 40-41.

Paralelamente a la exhibición de la VI Bienal de Porto Alegre, desde agosto de 2007 se está presentando en esta ciudad el proyecto Essa poa é boa (Este pan es bueno), concebido por un grupo de artistas locales como una experiencia colectiva y dialógica con este evento internacional, que en esta edición no incluyó invitados regionales.

A partir del reconocimiento que Porto Alegre es un centro de difusión de la producción visual contemporánea, un grupo de artistas locales, bajo el estímulo de María Tomaselli, decidió experimentar una experiencia colectiva teniendo como meta la reflexión sobre los propios procesos socioculturales. Según la declaración descriptiva del proyecto, se proponía activar una: “convivencia prolongada con los procesos de creación de las obras, permitiendo a todos una participación activa en el proceso”. Con el fin de imaginar una ciudad más humana y visibilizar la diversidad de la producción artística regional, Essa poa é boa,  reunió 12 proyectos colectivos que incluyeron la participación de 224 artistas.

Por ejemplo, el proyecto: A Arca do Arroio Dilúvio (El Arca del Diluvio del Río), dirigido por el artista Gustavo Nakle, surgió al calor del debate con su grupo sobre problemas ambientales. La figura del río, tan importante para la región, estimuló una mirada crítica desde lo local y por ello, el documento que describe el proyecto incorpora la siguiente interrogante: “¿Es posible salvar el mundo desde Porto Alegre?”. Tomando en consideración los factores de poder que hoy en día intervienen en la solución de conflictos sociales, determinados por la ética capitalista, y al asociar el diluvio bíblico con el río, crearon un arca de papel: “porque consideramos que la posibilidad de cualquier salvación es frágil”. También se aclara que la pregunta que orientó las obras de los artistas fue: “¿Qué es lo que usted considera fundamental salvar?” Esta embarcación, recubierta con noticias de prensa previamente seleccionadas, podía ser visitada en su interior, donde se resguardaban todo tipo de elementos que escogieron los artistas para ser “salvados”, como semillas, frutos, dibujos, poemas…

Otro proyecto a comentar es O jardim móvel (El jardín móvil), dirigido por la artista María Tomaselli, que fue concebido como lugar de convivencia amorosa. Una gran serpiente iluminada habitaba el centro de este espacio que incluía piezas de diferentes artistas, además de las realizadas de manera colectiva y aquellas que se fueron incorporando luego de la dinámica pública, como un ensamblaje realizado por un viejo jardinero. Según la descripción del proyecto, hoy en día el jardín: “contiene la idea de centro, de concentración, de contemplación, de cuidados, de dedicación, de salud, de unidad perdida. Remite a la idea de paraíso”.

Para este grupo, el artista hoy en día es un “agente multiplicador”, que en esta ocasión debía asumir varias responsabilidades: invitar a otros artistas a concebir la mejor ocupación del espacio seleccionado -ya fuese con una obra colectiva o con varias propuestas individuales- y a la vez, realizar una obra urbana de carácter permanente para la comunidad, mientras activaba la idea de “taller-oficina” para la realización de cursos, talleres y encuentros orientados a estimular la convivencia.

La práctica artística asumida de manera colectiva no es una tarea nada fácil si se piensa que, desde los albores de la modernidad, la producción creativa se ha concebido como un acto solitario. Pero el reto dio sus frutos y se crearon interrelaciones con sectores muy diversos, como los jóvenes, llamados skaters (por su práctica callejera con la patineta o skate), que crearon su propia estructura lúdica con materiales de desecho como parte del proyecto Esculturas Skatáveis, dirigido por la Galeria Adesivo y su grupo. También se debe acotar el rescate grupal de las técnicas artesanales de la cestería, ya casi desaparecida como práctica de las diferentes etnias regionales, realizado por la propuesta A Poética dos Símbolos Trançados, dirigida por Ana Norogrando, el grupo Entranças y comunidades indígenas[1].

El lugar de concentración fue un galpón abandonado dentro de un Centro Comercial, que fue compartido como un gran taller donde se proyectaron instalaciones colectivas alrededor de una zona esparcimiento, concebida para organizar eventos participativos, como encuentros, conciertos y talleres.

Además de las actividades en el espacio público, se contribuyó a dar a conocer la historia del arte regional porque se planificó una muestra cronológica, en formato de panel documental, con referencias a los artistas que hicieron la historia de las artes plásticas de la región de Rio Grande do Sul, pues según los organizadores, ellos: “posibilitaron con sus obras y enseñanzas, la existencia de los artistas actuales”. Revisar y dar a conocer la historia del arte desde la propia práctica, también puede formar parte de una actividad artística.

Cuando el arte se mira a sí mismo, es cuando más conciencia se tiene de su posibilidad emancipadora, aunque sea a partir de una posición paradójica, pues sigue ocupando un lugar diferenciado dentro del campo cultural. Como producción de sentido, algunas prácticas artísticas contemporáneas vuelcan su mirada hacia su propio horizonte. Essa poa é boa posibilitó el reconocimiento de la ciudad, con sus conflictos y bondades a partir de una dinámica de diálogo con las propias comunidades que se fueron involucrando a lo largo de los meses. Las prácticas artísticas, concebidas como un trabajo en proceso y contextualizado significativamente, permitieron que el proyecto creciera, se expandiera y se transformara sustancialmente, superando las expectativas iniciales. 

            Mucho se ha cuestionado sobre el mercado artístico de transacciones simbólicas como mecanismo para crear “privilegios”, pero este tipo de propuestas, enmarcadas en las premisas del arte contemporáneo, contribuyen a comprender que desde el propio campo del arte se pueden activar procesos de conocimiento sobre nuestras vidas como ciudadanos, de manera integradora, plural, reflexivamente crítica, y a la vez, afectiva y placentera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A Arca do Arroio Dilúvio

 Imagen tomada de: http://arcadoarroiodiluvio.blogspot.com/

A Arca do Arroio Dilúvio

Fotografía tomada por Carmen Hernández, octubre de 2007

A Arca do Arroio Dilúvio (detalle)

Fotografía tomada por Carmen Hernández, octubre de 2007

 

A Arca do Arroio Dilúvio (detalle)

Fotografía tomada por Carmen Hernández, octubre de 2007

A Arca do Arroio Dilúvio (detalle)

Fotografía tomada por Carmen Hernández, octubre de 2007

O jardim móvel

Imagen tomada de: http://www.essapoaeboajardim.blogspot.com/

O jardim móvel

Fotografía tomada por Carmen Hernández, octubre de 2007

 

A Poética dos Símbolos Trançados

Fotografía tomada por Carmen Hernández, octubre de 2007

Esculturas Skatáveis

Fotografía tomada por Carmen Hernández, octubre de 2007

Lugar de encuentro

Fotografía tomada por Carmen Hernández, octubre de 2007

Notas


[1] Además de los proyectos comentados, participaron: O Espírito dos Sais, Luiz Eduardo Achutti y su grupo; Colunas, Rodrigo Nùñez y el  Grupo Bando de Barro; R-ECOnstruindo a Vida, Zorávia Bettiol y su grupo; Navegantes, André Venzon y su grupo; Intersecções do Desenho, Antônio Augusto Bueno y su grupo; Cidade, Trampo y el Grupo Urbanóide; M´Boitatá, Grupo Aflecha; y Navegando em Navegantes, Leandro Selister y la comunidad. Cfr. http://www.essapoaeboa.com.br/

http://essapoaeboadiario.blogspot.com/