Carmen Hernández

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Kuki Benki y los desafíos de Alicia en el país de las maravillas

Texto para la exposición de la artista en la Sala Entrepiso, Centro Cultural San Martín, Buenos Aires, agosto de 2016

 

 

 

Cuando apareció la bruja no tenía padre, ni madre, ni hijo, ni marido, ni familia. Es un monstruo, un aerolito, venido no se sabe de dónde. ¿Quién osaría acercársele, gran Dios?

Jules MIchelet

En esta oportunidad Kuli Benski nos enfrenta a otro de los rostros de la sexualidad femenina, aquella atmósfera de la infancia que la sociedad de consumo ha estimulado largamente a través de la figura cándida de la púber, de una virtud virginal incólume, representada en el cuento infantil de Lewis Carroll, que funciona como imagen modelizadora de una femineidad virtuosa.

 

Alicia en el Salón de los gatos, 2013

Técnica mixta

130 x 110 cm

El imaginario pictórico de Benski, que favorece las hibridaciones y recrea la cultura kitsch, reconoce que la aventura emprendida por Alicia al cruzar el espejo, no tiene una finalidad moralizante de un rito de pasaje, como puede suceder con otras narrativas infantiles. Puede ser más bien interpretada como una bitácora de los impredecibles deseos femeninos que siempre están presentes en los procesos de subjetivación, aun de manera inconfesable, y que nunca abandonan el sentido lúdico del goce pulsional. Hoy en día muchas mujeres se saben expuestas a diversas presiones representacionales y por ello se reconocen como sujetos capaces de atender múltiples roles sin comprometerse con imágenes impuestas por el orden social, evitando así obedecer a condiciones fijas y rutinarias dadas a priori. Alicia representa así esa condición femenina siempre fluctuante que reta las reglas y se recrea a sí misma constantemente, burlando todo tipo de estereotipos entre el bien y el mal. Alicia juega como niña y sujeto erógeno y en este proceso, redimensiona los fetichismos que condenan a la femineidad a elegir entre la virtud (el sacrificio de la maternidad) o la condena moral (la libertad y el placer sexual), para mostrarse siempre dispuesta a asumir riesgos desde el autorreconocimiento como sujeto gozante que en primer lugar, debe responder a su derecho de elección.

Alicia y la caja de sorpresas, 2012

Técnica mixta

100 x 110

Alicia en el bosque encantado, 2012

Técnica mixta

100 x 100 cm

La mirada de Kuki Benki inscrita en la crítica cultural, nos ofrece así un universo femenino complejo y desafiante. No se debe olvidar que las mujeres autosuficientes, como la mítica Eva, han sido castigadas socialmente como “brujas” y sus representaciones literarias y pictóricas así lo testimonian, por ello, esta aventura sigue siendo un reto individual y colectivo que también atañe al arte.

 

Alicia en la conejera sin fin, 2009

Técnica mixta

108 x 109 cm

Alicia en éxtasis, 2012

Técnica mxta

100 x 100 cm

Alicia y la perra, 2009

Técnica mixta

100 x 100 cm

Alicia en la Casa de las monedas, 2012

Técnica mixta

151,5 x 150, 5 cm