Carmen Hernández

carmenhernandezm@gmail.com

Efraín Ugueto. La cultura devoradora o cómo devoramos la cultura

(texto inédito previsto para ser publicado en 2011 por el Iartes en la Colección de arte venezolano)

“…la condición “cultural” de una industria no está limitada a los sentidos que de diversas formas infunde a sus productos (sea a través del diseño, publicidad, mercadeo, etc.), ni tampoco a la producción de sentido de los consumidores en la apropiación y uso de sus productos. Su carácter cultural también está marcado por los modos en que se organiza la producción y el impacto que esto tiene en la vida social dentro y fuera de los espacios de producción y contextos sociales relacionados”.

Daniel Mato, 2007

 

 La obra de Efraín Ugueto redimensiona la tradición pictórica del llamado arte “pop” desde una perspectiva contextualizada en ciertos íconos populares venezolanos y latinoamericanos, ya sean artísticos, religiosos o de consumo en general. Probablemente su experiencia en el campo del diseño ha contribuido a que tempranamente haya asumido la estrategia de la recontextualización de las imágenes para desfetichizar así algunos imaginarios solemnes a través del humor.

 

 

Los Mondrios, 2003

MDF, cartón, semicuero, metal, óleo, esmalte

145 x 145 x 4 cm

Frida Kellogg´s, 2003

Collage en cartón y óleo

98 x 60 x 8 cm

 

Este joven quien presentó su primera individual en la Galería D’ Museo en 2011, bajo el título Picto-Morfosis, se ha posicionado en el escenario artístico caraqueño por su intensa productividad y participación en eventos de confrontación colectiva. Pero en especial desde 2003 cuado su trabajo se dio a conocer públicamente a través del escándalo que produjo en la prensa local la exhibición de su pieza Frida Kellogg´s en el VI Salón Pirelli de Jóvenes Artistas, cuando la empresa transnacional Kellogg Company asumió que la inclusión del logo y de la imagen del conocido cereal Corn Flakes podría afectar sus derechos de propiedad intelectual. En esa ocasión el artista recreó un autorretrato de Frida Kahlo y lo asoció con las hojuelas de maíz como producto alimenticio popular (cuyo origen está asociado a la masificar una dieta “sana”, vegetariana”, que redujera los impulsos sexuales), y a partir de la cercanía fonética entre el apellido de esta artista mexicana y el nombre de la empresa, puso en evidencia que lo “latinoamericano” también es susceptible de convertirse en artículo de consumo masivo. Esta obra representa una ironización sobre la “fridomanía” que fue desarrollándose desde fines de los años 80 en el mundo de las artes visuales, del cine y de la publicidad como un proceso que, a pesar de iluminar la trayectoria de esta artista poco conocida, terminaba por vaciar de sentido sus particulares aportes orientados a visibilizar  los conflictos del mundo femenino moderno a través de la recreación de la narratividad de los exvotos mexicanos, pues algunas de sus imágenes se masificaron como signo del exotismo.

Virgen del plato, 2003

Óleo, madera y cartón

38 x 28 cm

 

Este interés por la fetichización lleva al artista a revisar la iconografía cristiana desde las representaciones visuales de la rutina alimenticia local, como se observa en Virgen del plato (2003) cuya aureola está definida por un plato de cartón muy colorido, característico de las fiestas infantiles.

 

Collages, 2004

Vista de los trabajos en la muestra Pintura contaminada, Galería Unexus, IUESAPAR IUESAPAR

 

 

A partir del diálogo entre imaginarios aparentemente disímiles, Ugueto aborda luego la nueva iconografía de culto representada por la comida rápida asociada a la firma Mac Donald, sobre todo en la pieza Mc Adora, de 2006. Inserta la marca o algunas referencias visuales asociadas a los productos alimenticios que caracterizan a esta empresa en pequeñas figuras de culto religioso que organiza en la pared a modo de altares. Por ejemplo, en el nicho donde ubica a José Gregorio Hernández, inserta como aureola el lema “Quality of a serf” (calidad de servicio), que apunta a los valores dominantes hoy en día en las prácticas de mercado que fortalecen la visión de los sujetos como consumidores y no como ciudadanos. Asimismo, esta figura venerada en el panteón popular venezolano, aparece rodeada de un haz luminoso constituido por papas fritas. La alteración de los preceptos religiosos situados tradicionalmente en la aureola de los santos, como “la carne es mi devoción“ que sitúa alrededor de José Gregorio Hernández, no intentan burlar el universo cristiano, sino más bien apuntar a que algunas prácticas culturales han terminado fetichizándose como íconos de culto. Son imágenes que además, instan a ser devoradas por su colorido o la incorporación de elementos como la hamburguesa en su vestuario o como pedestal, o por su propio lema “eat me, amo muito, tudo isso”. A través de la intervención pictórica, Ugueto reconoce que “transforma” los objetos “enfatizando o borrando sus formas, cambiando su estado anímico” (según sus palabras en el catálogo de Picto-Morfosis). Este proceso también queda en evidencia cuando exhibe la Conversión del Niño de 2008, en cinco imágenes organizadas serialmente que representan la intervención paulatina de la imagen del Niño Jesús hasta convertirla en el payasito que caracteriza a la “Cajita feliz” de Mac Donald.

Bolivar Tuning, 2005

Collage digital

16 x 22 cm

 

 

Arde José Gregorio, 2005

Fotografía digital

22 x 16 cm

Licuavirgen, 2005

Collage digital, dibujo y tinta china

12 x 8 cm

Espinoso Gerber, 2006

Óleo y esmalte sobre papel glasé)

80 x 46 cm

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mc Adora, 2006

Duratrans, MDF, vinil y bombillas fluorescentes

97 x 262 x 11 cm

En Altares y tratares de 2008 la “marca” impresa sobre pequeñas figuras de la Virgen y de José Gregorio Hernández le permite introducir figuras del campo artístico o filosófico como Malevich, Heidegger, Gadamer o Pavlov, cuyos nombres se confunden con la tipografía de algunos productos envasados de consumo popular como cerveza, mayonesa o refrescos. De esta manera Ugueto juega con los procesos de banalización de lo “sagrado” o de fetichización de lo “ordinario”.

La macdonalización de la cultura alcanza la tradición artística local cuando el artista recrea las estrategias recurrentes del cinetismo, como de serialización y yuxtaposición de formas geométricas, para argumentar el vaciamiento de sentido que se ha experimentado con los procesos de mercantilización de la obra de arte cuando se asumen los mismos procedimientos que en la promoción de la “comida rápida”: visibilización del producto en un escenario high tech, escenarios higiénicos, énfasis en la relación: valor versus calidad del producto… En Cromoimagen x-1 de 2010, se construye en el centro un cuadrado virtual amarillo con el logo de MacDonald, cuya forma gráfica también es intervenida con una línea horizontal aludiendo así a la cruz cristiana. La yuxtaposición de siluetas femeninas inclinadas en azul y rosado en el fondo le permite al artista la creación de una atmósfera cromática de acuerdo al comportamiento del color (aditivo, sustractivo y reflejo) y aludir así a los efectos preceptuales empleados por algunos cinéticos, especialmente por Carlos Cruz-Diez. Asimismo, en Spill Code de 2009 el artista recrea la fórmula constructiva de las Vibraciones de Jesús Soto, caracterizadas por situar varillas flotantes sobre fondos neutros de líneas verticales negras y blandas que aquí presentan grosores irregulares, como alusión a los códigos de barra empleados para identificar el valor de los productos en el mercado, pues en la parte inferior agrega un serial numérico.

 

 

Cajas código, 2006

Cartón, MDF, impresión digital, plástico, metal y pintura esmalte

25 x 15 x  8 cm

Medio litro de barra, 2006

MDF, papel, tela estampada, cartón y plástico

34,5 x 72 x 12 cm

Mac Divino, 2006

Pintura Acrílica sobre cerámica.

20 x 16 x 7 cm

Código milagroso, 2007

Cerámica, tela estampada,

pintura acrílica, esmalte y metal

40 x 21x 10 cm

Altares y tratares, 2008

Óleo y esmalte sobre cerámica

Figura 1: 65 x 18 x 15 cm

Figura 2: 46 x 12 x 8 cm

Figura 3: 62 x 10 x 8 cm

Figura 4: 46 x 12 x 8 cm

Figura 5: 48 x 12 x 8 cm

Figura 6: 65 x 18 x 15 cm

También la iconografía heroica queda expuesta a la serialización visual y de consumo de los códigos de barra. Código Licua-bertador y Código Wash, ambas de 2010 muestran la silueta de la figura del busto de Simón Bolívar. La imagen del Libertador es analizada como “producto” de consumo discursivo meramente visual, sin referentes históricos pasados o contemporáneos, lo cual puede suceder cuando la tradición histórica es traída al presente solo como dato. La figura del prócer también es intervenida por la imagen de un automóvil en Bolivar Tuning de 2005 para aludir a la personalización automovilística que se orienta a mejorar productividad técnica o estética. Las imágenes patrióticas no están exentas de las reinterpretaciones de eficacia política en determinados momentos históricos, lo cual puede llegar a que la cultura sea devorada como mero producto. Mientras nuestros íconos históricos pueden vaciarse de sentido, aquellos elementos de consumo masivo elaborados por empresas transnacionales de alimentos, se fetichizan y así, todos ellos, juntos incluso, pueden formar hoy en día nuevos altares, nuevos objetos de culto. En estos desplazamientos de sentido parece oportuno recordar la advertencia de Daniel Mato: “Todas las industrias son culturales” y en este recorrido reflexivo podría pensarse que la iconografía religiosa de culto popular como la historia heroica atesorada por los imaginarios colectivos, son susceptibles de cosificarse como meros objetos de consumo.

 

SIPI Code, 2009

Óleo, esmalte, metal y madera

36 x 85 x 14 cm

Código Licua-bertador, 2010

Óleo, pintura Esmalte, metal, PVC y tela estampada

38 x 38 x 10 cm

Coke-Lacto, 2009

Óleo e  impresión digital sobre tela

67,5 x 85 x  2,5 cm

Im.Va-5, 2009

Muñecos inflables realizados con óleo, esmalte industrial, plástico vinílico, hojilla de oro

35 x 30 x 14 cm

¿Que es lo que pasa?... , 2007

Óleo y esmalte, MDF, papel glasé y prueba de afiches

105 x 81 x 22 cm

Cromoimagen x-1, 2010

pintura acrílica e impresión digital sobre tela

73 x 73 x  4 cm

Efraín Ugueto asume entonces la práctica artística como forma de conocimiento sobre los imaginarios culturales relativos a la imagen visual. En el catálogo de Picto-Morfosis aclaraba: “El trabajo que he venido desarrollando es fruto de un imperioso deseo orla verdad, esa rebuscada lógica que es proposición de toda aquella afirmación a la que se le puede asignar un grado de certeza y en esa medida intentar expresar mis más profundas ideas acerca de la maniática sociedad en donde todo parece ya no tener salida, en la cual ya las oportunidades se agotan y donde todo pierde sentido lógico o mágico que antes poseía”.

La postura de Ugueto se aproxima a la tesis de “El arte de los significados” desarrollada por el artista argentino León Ferrari en 1968, en la cual planteaba: “El significado sólo no hace una obra de arte. Los diarios están llenos de significados que la gente lee indiferente. Nuestro trabajo consistirá entonces en organizar esos significados con otros elementos en una obra que tenga la mayor eficacia para transmitirlos, revelarlos y señalarlos”.

 

Código fruta divina, 2010

Cerámica, esmalte, óleo, hojilla de oro y tela

56 x 29 x 15 cm

 

Embutido niño, 2010

Óleo y esmalte sobre cerámica

105 x 70 x 35 cm

 

Siluetamorfos..., 2013
Fotografía, c
artulina, PVC, paisaje

Tri-Libertarius, 2015
Óleo sobre esmalte

Medi acción... (mediation), 2016
 

Con esta estrategia de dialogicidad entre diferentes formas de consumo popular se asume una crítica a la exorcización o despolitización de las imágenes. Ugueto desmonta os mecanismos de representaciones sociales empleados en las operaciones meramente productivistas sobre la oferta y la demanda, que afectan a quienes compran y venden los productos, pero también alteran los significados de las imágenes, como sucede con las figuras de culto religioso y heroico. El reconocimiento de la producción de sentido que trasmiten las imágenes se relaciona con la tradición de ciertas prácticas artísticas latinoamericanas conceptualistas cuya orientación ha estado marcada por una revisión crítica de la historia del arte sostenida sobre tendencias formales, erosionando así la separación historiográfica entre lo “objetual” y lo “conceptual”, pues el trabajo con los objetos ha contribuido a analizar la trasmutación de los significados, desde su redimensión creativa hasta su vaciamiento y banalización.

 

Serie: Bovino sagrado..., 2018
Técnica: mixta (madera, cemento y hojilla de plata)

 

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