Carmen Hernández

carmenhernandezm@gmail.com

Luz María Varela: metáforas de la violencia

(texto inédito previsto para ser publicado en 2011 por el Iartes en la Colección de arte venezolano)

“Estos trabajos son un diario íntimo de imágenes. Surgen de una necesidad interna y conllevan un rasgo de misterio, abren el camino a lo ambiguo y desconocido, al mundo de los sueños y las visiones, a aquellos territorios que cuando se traspasan no hay retorno sin transformación. Es la imaginación como brújula de exploración del sendero interior. Es el terreno del autoconocimiento”

Luz María Varela

 

 

La trayectoria artística de Luz María Varela, iniciada a fines de los años 70, ha estado signada por la representación pictórica como forma de conocimiento, desplegada en figuraciones gestuales y diferentes formatos, ya sea de manera individual o en agrupaciones instalativas de amplias dimensiones.

 

1

Sin título, 1976

Óleo sobre tela

80 x 120 cm

 

Para una exposición de la artista en la Galería Viva México, en 1980, se publicó un texto de Jeffrey Stevenson que comentaba su etapa inicial: “La pintura de Luz Helvia[1] refleja de una manera intuitiva y simbólica su reacción a los sucesos acaecidos en Chile, su país, en la última década”.  La violencia social y simbólica ejercida por la dictadura de Augusto Pinochet influyó en el imaginario de muchos artistas que se residenciaron fuera del país, como sucedió con Varela, pero en su trabajo pictórico esa preocupación fue asumida más a nivel psicológico, en espacios convulsionados donde los sujetos se enfrentan a la incertidumbre. También es común encontrar imágenes de un barco o de un avión alejándose en el horizonte, los cuales actúan como metáforas del viaje o del exilio voluntario. En esta etapa crea figuras femeninas ubicadas en escenarios teatrales y acuosos, detrás de cortinas que dejan ver otros espacios lejanos, que aluden a las reinas y a las sibilas rodeadas de múltiples elementos naturales, como flores y peces, expuestas a una intimidad erótica y convulsa en fluidos.

 

2

Sin título, 1976

Óleo sobre tela

100 x 80 cm

 

3

Bote, 1980

Óleo sobre tela

90 x 120 cm

 

Desde mediados de los años ochenta, Varela trabajó las relaciones de dominación y sumisión que atraviesan las mujeres socialmente por medio de la interacción entre el poder femenino y la violencia representada por hombres o animales salvajes. Este interés se observó en la exhibición Historias de domadoras presentada en la Galería Viva México, en 1986, la cual estaba conformada por dibujos y pinturas que recreaban el mundo circense, pero teniendo como protagonistas a las mujeres en un rol activo como domadoras de leones, de hombres y de todo tipo de fieras, en un ambiente lúdico de intenso colorido. Las figuras exhiben sus rostros sonrientes, perversos, grotescos o gozosos, aludiendo así a las múltiples facetas de lo femenino. En algunos casos se entregan pasivamente a la seducción y sus cuerpos húmedos parecen expandirse en el escenario teatral, mojando todo a su paso.

 

 

4

Domadora, 1983

Óleo sobre tela

150 x 170 cm

 

 

5

Domadora, 1984

Óleo sobre tela

170 x 150 cm

 

6

Piscina, 1984

Óleo sobre tela

80 x 120 cm

7

El rey mocho, 1992

Editorial Ekare

Gouche sobre papel

20 x 15 cm

 

Esta indagación sobre las fuerzas internas de la psique se hace más explícita en los años noventa, cuando la artista asocia la femineidad con las pulsiones naturales. Esto responde a un impulso por indagar en una subjetividad sometida a un conflicto permanente, tramado por tensiones duales, entre el bien y el mal, de acuerdo a una tradición que ha vinculado a las mujeres con una naturaleza indomable y peligrosa para conservar el orden. Es así como en sus obras los cuerpos femeninos forman parte de torbellinos de colores, entre elementos opuestos, como el agua y el fuego, acosadas a veces por la presencia de la muerte como esqueleto sombrío o por personajes amenazantes, cuyas manos portan armas filosas. El espacio aparece habitado por diversas formas orgánicas que relacionan lo vegetal con el cuerpo, a veces como fragmentos estallados, según se observa en las obras que constituyen la serie Ojo de la tormenta de 1998. Las referencias al Jardín de las delicias del Bosco, con sus hibridaciones y escenas eróticas simultáneas, parecen ineludibles. Sin embargo, la simbología en las pinturas de Varela carece de una intencionalidad moralizante y más bien, obedece a referencias psíquicas sobre la escisión del sujeto. La artista María Egea, en un texto elaborado en 2004, advirtió que en la pintura de Varela emergían “imágenes de la alquimia, o fantasías arquetípicas” asociadas a una reflexión sobre los procesos psíquicos y añadió: “es un acto consciente de que se inicia aquí, para sacar a la luz lo que permanece en la oscuridad, sabiendo que sólo podemos transformar lo que sabemos que existe”. 

 

8

Serie Ojo de la tormenta, 1998

 Óleo sobre madera

100 x 100 cm

 

9

El traspaso, 1999

Acrílico sobre madera

Cuatro pinturas de 50 x 50 cm cada una

 

En las series Vórtice y El traspaso, de 1999, el flujo en espiral como forma dominante de la psique se torna más evidente, pues los elementos parecen irrumpir del centro. Dagas, espadas, guadañas y flechas acosan constantemente y en sus formas, se confunden con cruces alusivas a la muerte. Las figuras lidian contra los demonios mientras algunos corazones heridos o huesos flotan por el espacio.

 

10

Serie Vórtice, 1999

Óleo sobre madera

30 x 20 cm

11

De la Serie Rosas negras, 2000

Óleo sobre tela

50 x 70 cm

 

 

12

Fuego, 2003

Instalación pictórica

12 piezas de diferentes medidas

Esmalte sobre madera

50 x 50 cm

 

 

12

Fuego, 2003 (detalle)

 

13

Sin  título, 2003

Acuarela sobre papel

17 x 25 cm

 

 

14

Siamesas de luz y oscuridad II, 2004

Instalación conformada por dibujo en la pared y pinturas de 20 x 25 cm en acrílico sobre papel y vinyl

Medidas variables

 

14

Siamesas de luz y oscuridad II, 2004 (detalle)

14

Siamesas de luz y oscuridad II, 2004 (detalle)

En este proceso reflexivo sobre los procesos de subjetivación se incorporan imágenes relativas a la dualidad, visibles sobre todo en la serie Siamesas de luz y oscuridad, exhibida en 2004, en Nueva York. Las pulsiones se manifiestan fuera y dentro del individuo y tal vez por ello, sus personajes femeninos se convierten en siamesas con dos cabezas, orientadas en direcciones opuestas o enfrentándose como dos cuerpos imbricados.

A lo largo de unos veinte años, las imágenes pictóricas y dibujísticas de Varela han redimensionado la iconografía tradicional de la bruja que condenó discursivamente a las voces femeninas a renunciar a sus deseos más íntimos. La subjetividad se interpreta entonces en su complejidad psíquica e histórica experimentando simultáneamente el goce y el sacrificio, porque la artista se rebela ante esa tradición dualista que enfrentó a la malvada hechicera con el modelo sumiso de la imagen respetable del “ángel del hogar”,  promovido por la modernidad burguesa para fortalecer la noción de familia nuclear, sustentándose en la tradición cristiana. Tal vez por ello, las cruces y las dagas asumen la misma forma.

 

Aunque parecen lejanos aquellos tiempos en que a las mujeres se les obligaba a confesar sus pecados para neutralizarlas con la marca del mal y quemarlas en la hoguera, persiste en los imaginarios colectivos la asociación de lo femenino con una fuerza indómita a domesticar. La caza de brujas que desencadenó la Iglesia en la Baja Edad Media fue una batalla por el acceso a la producción material y simbólica (lo femenino signado por lo privado y lo masculino como dominio de lo público), pues las mujeres eran portadoras de los saberes medicinales. Esa estigmatización ocultaba una lucha por la administración del conocimiento que luego alcanzó otros niveles de poder que incluyen la literatura y el arte. No es extraño entonces que muchas artistas reflexionen todavía sobre las relaciones del rol femenino en el espacio público, a partir de sus propias experiencias, como una aventura de autoconocimiento que luego se expande hacia lo social.

 

15

Siamesas de luz y oscuridad III, 2004

Instalación conformada por dibujo en la pared y pinturas de 20 x 25 cm en acrílico sobre papel y vinyl

Medidas variables

 

 

16

Vallas, 2005

Instalación

Impresiones digitales sobre papel glosssy encapsulado

Medidas variables

Exposición Agua de colonia, Sala RG, Fundación CELARG

Archivo fotográfico de la artista

 

16

Vallas, 2005 (detalle)

120 x 140 cm

Impresión digital en photogloss encapsulado

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Vallas, 2005 (detalle)

140 x 120 cm

Impresión digital en photogloss encapsulado

Desde fines de los años 90 Varela se interesa también por trabajar en proyectos colectivos. Una de estas experiencias, titulada Agua de colonia, fue llevada a cabo conjuntamente con María Egea y Vanna Tursini en 2006, bajo la premisa “lo femenino en privado, en público”. Sin desprenderse de sus motivaciones pictóricas, la artista crea vallas que ironizan la frivolidad de las representaciones femeninas en la publicidad, desde una postura “antiesencialista” que cuestiona el destino biológico y su respectiva construcción dicotómica que organiza y jerarquiza el orden cultural. Contrariamente Varela apunta a que las identidades se construyen por medio de las relaciones entre los sujetos y el ámbito social, por lo cual en sus vallas los cuerpos aparecen atravesados por flechas o expuestos al fuego, como metáfora de la victimización impulsada “veladamente” por el mundo mediático. De allí su preocupación también por el rol viril y dominante que asumen algunas mujeres en la actividad bélica, según se observa en la serie Dejé mis lágrimas en Bagdad, que realiza en 2006. Este trabajo pone en tela de juicio la condición solidaria de la “femineidad” cuando actúa a favor del dominio avasallante del falocentrismo y su feroz capacidad de expansión. 

17

Dejé mis lágrimas en Bagdad, 2006

Instalación sobre la pared conformada por 5 pinturas de 70  cm x 50  cm en acrílico sobre papel encapsuladas en plástico opaco y 14 figuras en plástico recortado

200 x 250  cm

Fragmentos

Archivo fotográfico de la artista

17

Dejé mis lágrimas en Bagdad, 2006 

Detalle de las imágenes dibujadas directamente en la pared

 

En 2009 Varela forma parte de la muestra Amarillo Nº 5, exhibida en la Sala RG del Celarg, donde también participan Rafael Bethencourt y María Egea. Esta propuesta asumió una perspectiva contextual al ironizar visualmente sobre los mecanismos de seducción y disciplinamiento de los cuerpos desarrollados en los circuitos sociocomunicacionales, a través de la difusión de un modelo de “belleza” sustentado en una lógica meramente epidérmica y narcisista. De allí la alusión toxicológica del “Amarillo Nº 5” (Tartrazina o FD&A Amarillo No.5), un pigmento artificial que le brinda “color” a los productos de las industrias de la gastronomía, farmacología y cosmética. En esa ocasión Varela presentó una instalación titulada Vampiras, que resumía las preocupaciones de la última década orientada hacia la banalización de la figura femenina. Según ella, estas vampiras (no vampiresas):

 

“proponen una mirada con humor e  ironía  al consumo, la moda  y  al cuerpo femenino como objeto de intervención y mercancía (…)  Ellas, las mujeres vampiras viven en el imaginario colectivo, pertenecen a los cómics, a las revistas baratas, a las películas de terror y antes que nada son construcciones perversas de la mente masculina. (…) nacen del temor de los hombres a ser devorados, absorbidos pero más que todo a ser descubiertos en su fragilidad, vulnerabilidad y mortalidad. Ellas, como sus cómplices, los murciélagos; han  sido recluidas a los márgenes de la sociedad, a  los lugares sombríos lejos de los focos, de los escenarios y tarimas, de los desfiles, de las páginas de las revistas de moda; aun así imitando a las sirenas que llaman con sus cantos a Ulises, ejercen un poder subterráneo, ineludible, magnético, seductor que atrae a la cueva de la oscuridad al que se atreve a enfrentarse con su finitud” (Propuesta Luz Maria Varela. Mujeres vampiras (texto inédito, 2009).

 

18

Vampiras, 2009

Instalación

Imagen digital y pintura sobre la pared

 

18

Vampiras, 2009 (detalle)

Imagen digital y pintura

Impresión en papel fotográfico

160 x 90 cm (detalle)

 

18

Vampiras, 2009 (detalle)

Imagen digital y pintura

Impresión en papel fotográfico

90 x 120 cm

 

 

A partir de la exaltación pueril de esta “estética” de lo apetecible, Varela subvierte los modelos femeninos más explotados en algunos imaginarios colectivos –como las vampiras en la pintura y la literatura— y recrea un escenario que remite al sometimiento y la tortura, pues estos personajes viven el mundo al revés, con la cabeza hacia abajo. A pesar de los desplazamientos que ha experimentado la literatura de vampiros desde su emergencia en el siglo XIX (Carmilla de Sheridan LeFanu, 1872, y Drácula de Abraham Stoker, 1897), en cuanto al sentido trágico de la vida y la necesidad de trascendencia, se conserva una actitud fatalista que promueve una voluptuosidad insaciable y despiadada, que ha derivado en un erotismo cool, más caracterizado por la morbosidad y el deseo de “devorar” al otro, que por el placer y la pasión. Las vampiras son víctimas entonces de una objetivación que no les permite verse a sí mismas ni a los demás como sujetos. Representan así la belleza terrible de la mítica Medusa.

A lo largo de más de treinta años, Varela ha flexibilizado la pintura en series de pequeños o medianos formatos que le permiten crear instalaciones que dialogan, como signos móviles, con textos o dibujos realizados directamente en la pared, en un proceso constante de movilidad discursiva. Esta estrategia sedimentada en el tiempo, le permite continuar su reflexión sobre la subjetividad contemporánea y la violencia simbólica por medio de diálogos entre imágenes nuevas y del pasado, sin que la pintura pierda su capacidad expresiva y comunicacional.

 

19

Hades, 2010

Impresión digital

90 x 130 cm

 

 

 

Notas


[1] Al principio de su trayectoria, la artista se identificaba con el apellido de su primer esposo.

 

 

 

 

20

Luz María Varela, 2006

Fotografía de la artista empleada en una de las vallas de la muestra Agua de colonia, 2006

 

Luz María Varela - Síntesis curricular

varelaluzm@gmail.com

 

1950

Nace en Santiago de Chile

 

1971

Licenciada en Sociología de la Universidad Católica de Chile, con una tesis basada en el trabajo manual de las obreras camaroneras de Valparaíso.

 

1972

Viajó a Estados Unidos y en la Universidad de California en Davis tuvo la oportunidad de estudiar arte y participar en diferentes exposiciones, eventos y acciones de género.

 

1976

Estudia Artes Plásticas en la Universidad de California, en Davis, USA.

Presenta su primera exposición individual en Pence Gallery Davis, California.

 

1977

Ingresó a la Facultad de Arte en la Universidad de Illinois en Urbana, tiempo en el cual realizó una exposición individual en la Galería Artemisa, Chicago, importante espacio, sin fines de lucro, dedicado a la promoción e investigación del arte de las mujeres.

 

1979

Culmina sus estudios de arte.

 

1980

Se residencia en Venezuela.

Bajo el título Pinturas, presenta una muestra individual en la Galería Viva México, Caracas.

 

1981

Participa en la Primera Bienal de Artes Visuales 1981, Museo de Bellas Artes, Caracas.

Es seleccionada en el XXXIX Salón Arturo Michelena, Ateneo de Valencia, estado Carabobo, donde se le otorga el Premio de pintura Bárbaro Rivas.

 

1982

Comienza a trabajar un lenguaje pictórico caracterizado por lo íntimo y personal.

Participa en la muestra colectiva Generación emergente, Módulo Los Caobos, Caracas. Este proyecto, que cuenta con apoyo de Fundarte, opera como proceso de evaluación de la experiencia docente-artística de los alumnos del Taller de Pintura que dicta el artista Aníbal Ortizpozo en la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas, Caracas.

 

1983

Participa en el Salón Municipal de Artes Plásticas, Consejo Municipal, Caracas; y en la muestra Fotografía Contemporánea, Museo de Bellas Artes, Caracas.

 

1984

Como promotora cultural  es parte  del Colectivo de mujeres “La mala vida” que apoyó al movimiento feminista venezolano de los ochenta y que produjo 15 revistas dedicada al tema.

Participa en la exposición colectiva Ingenuo serás tú, Galería Viva México, Caracas.

 

1986

Presenta la exposición individual Historias de Domadoras (pinturas y dibujos), Galería Viva México, caracas.

 

1987

Junto a María Egea y Magally Rodríguez forma parte de la muestra Tres timonios, Galería Génesis, Caracas.

También participa en las colectivas: Imagen de mujer, Galería Viva México, Caracas; y Bienal de Guayana.

 

1988-1991

Trabaja con el pintor Régulo Pérez en la Asociación Venezolana de Artistas Plásticos donde se organizaron talleres de arte, la Galería de la Avap, y  tres Encuentros Nacionales de artistas plásticos.

 

1991

Da inicio a un  entrenamiento sobre las múltiples inteligencias con la Dra. Elaine de Beauport, estudio e investigación que persisten hasta el día de hoy.

Ingresa como docente al Instituto de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón, donde inicia un programa de “Arte y Comunidad” que provee formación artística y desarrollo personal en diferentes zonas del Oeste de Caracas. Paralelamente diseña cursos para formar facilitadores de talleres.

 

1992

Ilustró el libro infantil El Rey Mocho, de Carmen Berenguer, para la editorial Ekaré, Banco del Libro, Caracas.

 

1995

Miembro fundadora del Grupo Integrarte, colectivo de artistas dedicado a la educación y promoción de las artes plásticas y la integración de lenguajes. Con este colectivo participa en varias exposiciones de arte.

 

1999

Presenta la exposición individual Visible/Invisible, Espacio Unus, IUESAPAR, Caracas.

Junto a María Elena Vodanovic, Renate Sunko y Marcela Navea, participa en la exposición colectiva Materia común, Galería Félix, Caracas.

 

2000-2001

Participa en  Latido Colectivo, experiencia grupal de exhibiciónes en espacios públicos.

 

2002

Obtuvo la Maestría en Artes Plásticas, UPEL, Caracas.

Se le otorga el Financiamiento de Proyectos Culturales del Conac para realizar el video El artista educador.

 

2003

Recibe para el Financiamiento de Proyectos Culturales del Conac para el diseño e impresión del catálogo de la muestra Lo íntimo es lo universal a presentarse en una galería neoyorkina.

 

2004

Junto a María Egea y Vanna Tursini forma parte de la exposición Lo Íntimo es lo universal, presentada en A.I.R. Gallery, Nueva York.

 

2005

Junto a María Egea y Vanna Tursini conciben y presenta el proyecto instalativo Agua de colonia. Lo femenino, en privado, en público, Sala RG, Fundación Celarg, Caracas. Esta muestra que elabora una crítica sobre el uso del cuerpo femenino como producto de consumo en el universo mediático, es exhibida luego en Maracay y en Mérida.

Para mayor información, ver: https://drive.google.com/file/d/1Sn-Z7yOYS6_kTogT7quAEzpSqAODfWL-/view

 

2006

Viaja a Maracay con motivo de la presentación de la muestra Agua de Colonia en la Sala Benito Mendoza, Departamento de Cultura, Universidad Central de Venezuela, Campus Maracay, estado Aragua.

 

2007

Participa en la muestra Pretensiones imperiales. Colectiva de arte digital, Sala NG, Fundación Celarg.

 

2008

Viaja a Mérida para el montaje de la muestra Agua de Colonia en la Galería La Otra Banda de la Universidad de Los Andes.

 

2009

Junto a Rafael Bethencourt y María Egea, promueve y exhibe el proyecto expositivo Amarillo Nº 5, Sala RG, Fundación Celarg, Caracas.

Para mayor información, ver: https://drive.google.com/file/d/1zVLzUCrstncjRvXL9lhgXho_VM6IdoUT/view

 

2011

En la actualidad, forma parte de la planta docente de la Unearte. Como educadora ha participado con talleres en diferentes ámbitos sociales, con la Fundación Expresión y Creatividad en Maracaibo, con el Ministerio de Educación en Puerto Ayacucho, con el Ministerio de la Familia en el Barrio Niño Jesús y en el 23 de Enero, entre otros.

A lo largo de su trayectoria es invitada a encuentros y eventos nacionales e internacionales con ponencias y talleres, asimismo, recibe varios reconocimientos por sus proyectos comunitarios.

 

Bibliografía sobre la artista

 

Guaglianone, Miguel. 2009. “Amarillo No5: la desconstrucción del imaginario de la dominación”, Plataforma de arte contemporáneo, disponible en:

http://www.plataformadearte.net.ve/textos/MiguelGuaglianone.htm

 

Varela, Luz María. 2009.  Propuesta Luz Maria Varela. Mujeres vampiras (texto inédito).

 

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