Carmen Hernández

carmenhernandezm@gmail.com

Lección de arte de Beuys para la educación de Tío Conejo de Macjob Parabavis

Museo Alejandro Otero, junio de  2015

Desde el 20 de junio se exhibe en el Atrio del Museo Alejandro Otero la exposición instalativa Lección de arte de Beuys para la educación de Tío Conejo del artista transdisciplinario Macjob Parabavis. La cual estará abierta al público hasta el 20 de septiembre y en ese lapso de tiempo se presentarán conversatorios y performances alusivos a la educación.

La trayectoria de Parabavis está marcada por una reflexión interdisciplinaria sobre las tensiones existentes entre diversos imaginarios colectivos urbanos, como la producción y circulación del conocimiento (Contraportada, Sala RG, Celarg, 2005), el consumo, la contaminación y los insectos (El Reino, Galería Universitaria, UCV, 2007) y las formas del poder con relación a la autoridad simbólica (En el nombre del Padre, MAC, 2011).

En esta oportunidad, a través de una gran instalación interactiva que incluye objetos diversos, acciones corporales, ensamblajes, fotografía y video, Parabavis invita a confrontarnos  con la vivencia creativa primigenia. Diferentes dispositivos estimulan asociaciones diversas con materiales y códigos del arte, entre los cuales no se encuentran ausentes las alusiones al libro como metáfora comunicacional y cognitiva.

 

Macjob Parabavis ensayando para su performance inaugural, 20 de junio de 2015, Museo Alejandro Otero

Lección de arte de Beuys para la educación de tío Conejo tiene como objetivo crear una amplia interrogante sobre la educación como proceso cultural, en la cual caben algunas preguntas pertinentes a nuestra contemporaneidad ¿cómo vivimos y nos insertamos activamente en el espacio público? ¿cómo asumimos éticamente nuestra ciudadanía frente a la toma de decisiones? ¿cómo redimensionar y construir nuevos valores colectivistas? Una cultura de la solidaridad implica reconocerse en el otro, a partir del respeto de las diferencias constitutivas que conforman una multiculturalidad de conocimientos, competencias, conductas (sexuales, religiosas, políticas, alimenticias, etc.).

En este proceso la experiencia estética o poética posibilita la aventura de autoconocimiento. Por ello, Parabavis recurre a la imagen de Joseph Beuys en su acción Cómo explicar los cuadros a una liebre muerta (1965) con la cual el artista alemán intentaba mostrar la imposibilidad de pedirle a la naturaleza (el animal muerto en sus brazos) respuestas sobre el arte y la sociedad. Sin embargo, su atuendo “chamánico” (el rostro impregnado con miel y pan de oro, y tela de fieltro en su vestimenta) y su conversación, introducían elementos esperanzadores sobre una posible transformación desde otro lugar, tal vez desde conexiones más afectivas y conscientes sobre el mundo como representación. Recordemos que le decía a la liebre: “Tú, que eres pura energía, que eres (o eras) pura vitalidad, que eres sobrehumana, que estás más cerca de lo divino, de lo sagrado, me dices más sobre el arte muerta que lo que yo te pueda decir a ti vivo”. En nuestro contexto, esta lección o esta solicitud dirigida a la imagen del tío Conejo, aspira también confrontar al espectador con un tipo de aprendizaje artístico fuera del maniqueísmo del bien y del mal, más allá de los márgenes de esa sistematicidad académica que fácilmente puede reproducir una suerte de automatización reiterativa de nociones y prácticas. Especialmente se aspira recuperar la energía poética como conducta, sin la instrumentalización del poder  que la determina como objeto “bello” y/o “comprometido” para favorecer intereses de mercado y/o de posturas partidistas.

Mirar y sentir con otros ojos y otra piel significaría entonces poder revisar críticamente los saberes instituidos y redimensionarlos desde una posición contextualizada en un deseo de cambio colectivo y transversal, de orden ético y estético. Así, las nociones beuysianas adquieren un sentido renovador. En “Appeal for an alternative”, artículo publicado originalmente en el periódico alemán Frankfurter Rundschau, el 23 de diciembre de 1978, y que fue reproducido como múltiple por la Free International University en 1979 (institución nómada creada por el artista en 1973), Beuys hizo un llamado a la sociedad europea para asumir un nuevo camino o  una "tercera vía" entre el capitalismo y el socialismo, aludiendo al estado de conciencia de cada persona desde la creatividad como motor de transformación social.

No debemos olvidar que para Joseph Beuys el arte representaba una vía para la transformación:

“Arte social, escultura social, establecen la tarea de aprehender más que solo la materialidad física. Nosotros también necesitamos el suelo espiritual del arte social, donde cada persona en su experiencia individual se reconoce a sí mismo como un creador, un ser que determina el mundo… El lema «Toda persona es un artista»… se refiere a la re-configuración del cuerpo social en el que cada una de las personas pueden y deben participar para que podamos llevar a cabo esa transformación lo más rápidamente posible"[1].

Macjob Parabavis

Taller del arte, 2015 (detalle)

Instalación central

 

Parabavis nos introduce en el espacio del Taller de arte donde coexisten elementos disímiles: los pupitres desgastados y los pilotes en desuso sostienen una plataforma en la cual se alude a libros de arte que representan un conocimiento instituido y reiterativo, el cual ha privilegiado las formas y la buena factura, desde categorías polarizadas y demagógicas todavía vigentes (como arte culto versus arte popular), con lo cual se ha fortalecido el mercado ciego a las diferencias. Frente a esta tradición moderna de “lo nuevo” ya envejecido, se presenta la arcilla maleable, en espera de ser transformada por la capacidad crítica y renovadora del arte como pensamiento y acción, así como la imagen de la gestación humana en el video El origen de la educación. En este escenario Parabavis inserta un disco de vinilo con un ovillo de pabilo que según él, representa la frase del filosofo y humanista Michel de Montaigne: “Vale más una cabeza bien puesta que una repleta” cuando se refería a la necesidad de estimular, en el proceso educativo, la capacidad de pensar por sobre la acumulación de datos, lo cual asume la educación como experiencia integral y no solo como instrucción.

Lo viejo y lo nuevo, como el libro que modela y la imagen del bebé en el vientre materno. Diferentes elementos relativos al oficio artístico que deberían ser repensados desde su materialidad, su utilidad poética, su eficacia comunicativa y de transformación social con la finalidad de que la práctica artística tenga un sentido verdaderamente liberador en nuestra sociedad, de acuerdo a la gigantografía de la imagen del mango (la “papa” criolla) que incluye un texto de Claudio Ulpiano que reza: “Justicia es el hábito de dar a cada cual lo suyo”, lo que se puede entender también como “De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades” (Karl Marx).

Algunas de estas piezas nos interpelan directamente, como el cúmulo de zapatos de hombre y de mujer que enmarcan la proyección del video La tierra y el hombre, donde el artista nos instiga a superar nuestra pasividad como espectadores para reconocer nuestra posición, a partir de los gestos de sus manos que primero apuntan hacia el frente, nuestro lugar, luego indica con el mismo dedo índice hacia el suelo y acto seguido, parece interrogarnos pues nos abre sus dos manos. Con esta acción performativa Parabavis quiere activar una actitud más dinámica sobre nuestra posición frente al arte y la cultura donde pisamos, con esos zapatos, aún nuevos, sin usar.

La Lección de arte de Beuys para la educación de Tío Conejo contextualiza la necesidad de transformar la sociedad desde el arte. Si para Beuys la liebre representa la naturaleza, para nosotros el Tío Conejo está asociado a la candidez que debe asumir la picardía como táctica de sobrevivencia, la cual ha sido también mal interpretada como “viveza criolla”. En el argot popular “ser conejo” también puede representar una ingenuidad extrema y a veces se emplea de manera despectiva para calificar a alguien de bobo.

Macjob Parabavis

Tío Conejo y La papa (el mango), 2015

Pancartas

El Tío Conejo, desde la tradición oral cuyos orígenes se remontan a África Oriental, ha estimulado mucha literatura a través del tiempo, sobre todo desde que Rafael Rivero Oramas inició el programa radial Las aventuras del Tío Nicolás, en 1931. Luego Antonio Arráiz, en 1945 publicó Cuentos de Tío Tigre y Tío Conejo. Estas fábulas que aluden a personajes de la vida cotidiana de la época (el tío tigre asociado al militar y el tío conejo asimilado al trabajador), fueron difundidas en revistas como Onza, Tigre y León, y Tricolor, e inspiraron luego a otras plumas, incluyendo a Arturo Uslar Pietri. Según Daniel Mato, estos personajes se caracterizan por: “su astucia para resolver favorablemente situaciones de desventaja, e incluso para, más allá de su debilidad física, burlarse de personajes más poderosos”[2].

Macjob Parabavis

La tierra y el hombre, 2015 (detalle)

Video-instalación

En el contexto reflexivo creado por Macjob Parabavis, más que rescatar la figura simbólica del “vivo criollo”, Tío Conejo representa la fuerza creativa y el ingenio de una naturaleza todavía no domesticada y capaz de conectarse con ideales colectivos de solidaridad, menos tramados por formulaciones abstractas de orden institucional. Tío Conejo puede montarse en la moto que se exhibe al revés y camuflado, para aventurarse en nuevos horizontes simbólicos, pues según el artista: “la moto es una extensión de la velocidad, la burla, la adrenalina y el escape”. Parabavis estimula así el sentido crítico y reflexivo del arte sin minimizar sus posibilidades lúdicas.

Justamente en estos tiempos en que se debate sobre la capacidad investigativa, cognitiva y de impacto social del arte en numerosas instancias educativas internacionales, parece necesario revisar críticamente los principios con los cuales se promueven e interpretan estas prácticas desde diferentes ámbitos y en especial, en el mundo académico, para formar sujetos conscientes de su contexto histórico y simbólico, capaces de superar la visión corporativista que continúa entendiendo la cultura como producto y no como recurso simbólico y posibilidad de cambio social.

Hoy en día urge entender el arte como producción de conocimiento pues de lo contrario, se seguirán reforzando los modelos hegemónicos normativos que lo instrumentalizan (con su actual tendencia a la banalidad y la teatralidad) que ven a los artistas como “productores de objetos” y a la obra de arte como elemento negociable y museable, descontextualizado y reducido a su valor de cambio (de prestigio y/o de compromiso político) dentro del mercado transacciones simbólicas.

Notas


[1]  Joseph Beuys. 1986. "Talking about One's Own Country: Germany," (discurso pronunciado en 1985 en München Kammerspiele), In Memoriam Joseph Beuys: Obituaries, Essays, Speeches, Bonn: Inter NationesBonn, 1986), pp. 38-39. Traducción mía.

[2] Ver: Daniel Mato. 2003. Crítica de la modernidad, globalización y construcción de identidades. Caracas. Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico, UCV, p. 105.

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