Zeinab Bulhossen

Una propuesta al margen

Presentada en el Celarg, 2003

Una propuesta al margen apunta al deseo de hacer visible una realidad social considerada “marginal” y que se desea ocultar porque no responde a los ideales articulados a la modernidad como proyecto sociohistórico. Caracas se revela entonces como un modelo inacabado en esas imágenes que simbolizan una cultura híbrida, compleja y especialmente tramada de contradicciones. Caracas como tema artístico ha sido muchas veces abordada desde una perspectiva que enfatiza sus rasgos “nobles” y elude el “caos” que la caracteriza como sociedad multicultural. A Zeinab Bulhossen no le interesa representar la Caracas utópica como “sucursal del cielo” y más bien enfatiza su estructura compleja y a veces ininteligible, inscrita en una condición de constante cambio. En su fisonomía quedaría expresada esa imposibilidad de construir tradición y arraigo. Caracas como ente social estaría signada por la marca negativa de la improvisación que no contribuiría a conformar representaciones identitarias estables. Sin embargo, esta creadora reconoce que esta condición también tiene sus bondades como actitud de resistencia y adecuación frente a la adversidad. Por ello, Una propuesta al margen también representa las tensiones que permean la conducta y determinan la emergencia de sentimientos múltiples de pertenencia. De manera particular esto se expresa cuando comenta: “Me impacta ese contraste entre la alegría y la miseria”.

Una propuesta al margen también define el lugar de la mirada del voyeur que recorre la ciudad de manera inadvertida para poder observar mejor sus diferencias. Y Zeinab Bulhossen insiste en este señalamiento: “Y es desde el margen  porque me ubico a una distancia que me permite captar esa perspectiva del venezolano como un ente integral: profesional y actitudinal. Porque la gente está en las colas y está contenta”. Así emerge la ciudad como problema: ¿cómo representar esa realidad diversa? ¿cómo despertar el interés por todos aquellos aspectos sociales que al parecer no tienen cabida en el arte?

Desde 1998 Zeinab Bulhossen se preocupa por expresar una realidad social desde una perspectiva artística más participativa y consciente de sus propios mecanismos de producción de signos. Para ella, el arte contemporáneo tiene urgencias que atender como conocimiento sensible capaz de contribuir a comprender la realidad contextual. Por ejemplo, el lugar que ocupan los objetos anuncian realidades disímiles. Las latas pueden entenderse como signos de consumo pero a la vez aluden a los sujetos que las recolectan. La lata se comporta como un referente de la exclusión y la imposibilidad de articular estrategias de reinserción social. Al mismo tiempo las imágenes del Metro representan un modelo de conducta asociado a la eficiencia. Según sus propias palabras, el Metro parece apuntar que “el mundo subterráneo es más organizado que el exterior”.

Una propuesta al margen también representa una particular manera de abordar el acto creativo. Zeinab Bulhossen define su trabajo como videofotográfico porque representa la unión de dos medios contradictorios: la fotografía introduce la imagen estática y material, y el vídeo incorpora la imagen móvil e intangible. Este procedimiento forma parte de una investigación que apunta al deseo de humanizar la tecnología como problema representacional. Para esta creadora, los procesos técnicos de digitalización contribuyen a reproducir niveles de representación que disipan progresivamente los referentes, propiciando a veces resultados efectistas y según sus propias palabras: “apuntan a una declarada obsolescencia porque las imágenes quedan expuestas a una constante carrera por la innovación técnica”.

Los videofotográficos responden a una necesidad de operar creativamente a partir de las limitaciones tecnológicas que experimentan muchos creadores latinoamericanos, lo cual podría representar una postura creativa de lo local frente a lo global. Por otra parte, este procedimiento también responde a una preocupación por reducir la autoridad del “yo” como entidad discursiva y aunque finalmente sea la autora  quien dictamine el guión de sus trabajos, son muchas otras personas las que colectivamente, de manera simbólica, “construyen” esa realidad. Estos videofotográficos, además de registrar imágenes de una realidad cultural compleja y vital, conforman también una metáfora esperanzadora. Frente al “asesinato de  lo real” pronosticado por Jean Baudrillard, esta creadora enfrenta los procesos de virtualización[1]derivados de una excesiva reproducción de la realidad, para insertar nuevas dinámicas de la imagen fotográfica, más material, alejándose de la artificialidad tecnológica con el objetivo de estimular nuevas lecturas de esa referencialidad que muchas veces se obvia por estar demasiado presente. Una propuesta al margen propone entonces atender lo real desde una dinámica creativa más integral y a la vez consciente de sus propias limitaciones simbólicas.


Notas


[1] Según Jean Baudrillard, lo real está desapareciendo y no por su ausencia sino, por su excesiva presencia: “Y es este exceso de realidad lo que pone fin a la realidad, al igual que el exceso de  información  pone fin a la información y el exceso de comunicación  pone fin a la comunicación”. Cfr. Jean Baudrillard (2002): La ilusión vital, Siglo XXI de Argentina Editores.

 

 

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